Nuestra historia

LA TIERRA DE LOS ROBLES
En agosto de 1996, ante el reto de ser padres y madres de familia, se inició la búsqueda de un colegio ideal para nuestros hijos. Y sobre esa búsqueda encontramos que nuestra experiencia previa en docencia así como la certeza de que la educación implica un compromiso total con los niños y niñas, se dio paso al proyecto educativo que hoy es una realidad promisoria: Oakland Colegio Campestre. En un principio, como colegio que se inició con los niveles de preescolar y primaria, se tomó el nombre de Descubriendo Colegio de Enseñanza Temprana. El nombre mismo explicó en un primer momento la razón de ser del colegio: “ descubrir”. Descubrir la naturaleza, descubrir las artes y la historia, pero, sobre todo, descubrirnos a nosotros mismos, como estudiantes, como educadores, como padres y madres de familia.

De otra parte, hemos hecho parte de nuestra concepción de lo que es el conocimiento y el crecimiento intelectual, la idea de que no hay áreas del saber a los que los estudiantes (por jóvenes que sean) no puedan ser expuestos. Y es así como hemos venido evolucionando desde la enseñanza temprana hacia un colegio que promueve las ciencias y las artes de alto nivel. Del preescolar crecimos junto con nuestros estudiantes hasta llegar al grado undécimo y, tal como la vida de los humanos que conformamos este proyecto, pasamos a otra etapa, la de reconocernos y afirmar nuestra identidad, nuestro propósito. Con ello venía un cambio de nombre, uno que le permitiera a los estudiantes identificarse más con un colegio de bachillerato que con uno de preescolar y primaria. Siempre se quiso un vocablo en lengua indígena o que indicará el profundo respeto que tenemos a nuestra historia y a la sabiduría de la naturaleza. Sin embargo, al buscar entre nuestros símbolos del escudo encontramos el Roble, que dentro del lenguaje heráldico tiene una connotación muy positiva: buena educación, claridad, fortaleza, permanencia, valores que cualquier educador con gusto trasmitiría a sus educandos. OAKLAND es un vocablo anglosajón del siglo once que designa un campo surcado o enriquecido por robles. Así fue como coincidimos en que la educación es, en muchos aspectos, similar al cultivo de cualquier especie, pero es particularmente especial cuando de cultivar robles se trata.

Estamos a punto de cumplir veinte años en 2017 y los resultados hablan por sí solos. Los niveles de matrícula y permanencia no solo se mantienen sino que crecen, como prueba de la confianza y el apoyo que despierta nuestro proyecto educativo. Llevamos cinco años consecutivos obteniendo la categoría máxima en los desempeños de las pruebas de estado, lo cual es apenas uno de los indicadores de calidad. Hace siete años que se asiste ininterrumpidamente al programa Space School en los centros espaciales de la NASA (National Aeronautics and Space Administration de EEUU) en Houston –Texas y en Orlando- Florida incluyendo a estudiantes provenientes de más de diez colegios. Llevamos cuatro años siendo representados por estudiantes del Colegio Oakland en el programa United Space School de FISE (Foundation for International Space Education) en la ciudad de Houston. Contamos con uno de los clubes de ciencia espacial y astronomía más activo de la región que ha organizado eventos de observación astronómica, charlas con expertos nacionales y extranjeros y presentaciones en distintos colegios y medios de comunicación. Y también se viene adelantando desde hace tres años la constitución y fortalecimiento de nuestro proyecto transversal que gira en torno a las ciencias y las artes aplicadas a la exploración espacial en la asignatura de STEAM (Science Technology Engineering, Art and Mathematics).

No cabe duda de que en el mejor de los escenarios, nuestra institución llegará a liderar la promoción de la ciencia espacial en educación básica y media vocacional en Colombia. Actualmente, se continua con el proceso de ajustar metodologías, re contextualizar experiencias y decantar este ejercicio educativo que llegadas las dos décadas de existencia nos llenan de orgullo y de esperanza en el futuro. Todo ello enmarcado en las consideraciones incluidas en el presente Proyecto Educativo Institucional, acorde con lo que establece el decreto 1860 de 1994. La apuesta es de largo aliento, pero dadas las actuales circunstancias de nuestro país, creemos que en el escenario de una sociedad pacífica nuestros robles germinarán, crecerán y fructificarán felizmente.